lunes, 10 de septiembre de 2012

Ficción.

 Todas quieren un vestido blanco, un anillo con una hermosa piedra y un hombre con traje que las espere en el altar de una iglesia decorada con flores luego de haber firmado en un libro la sentencia el papel que les permite o les obliga estar juntos. Si, todas... Menos yo.

De adolescentes muchas veces nos quejamos de tener que cargar en silencio nuestro propio infierno, sin saber que nuestros padres, o sobretodo, nuestras madres, pasan por lo mismo.

Me he dado cuenta de que nuestros padres muchas veces aparentan y nos dan el ejemplo o mejor dicho, nos obligan a ser lo que ellos nunca pudieron. Soy testigo de los sufrimientos de mujeres por infidelidades de sus esposos y de las agresiones verbales y físicas causadas por los mismos. He sido testigo del calvario silencioso que llevan encima las aparentemente "felices" mujeres casadas.

¿Para qué firmar un papel que te amarre a una persona con la que aún no sabes si es como la ves? Ya que empiezas a darte cuenta de como es una persona cuando empiezas a convivir con ella. 


No apoyo este tipo de acto porque simplemente me niego a la idea de atarme a alguien, de tener quien me diga como vestir, que hacer,  cuando salir o no. Me niego a la idea de firmar un papel que le de el derecho a una persona de cambiar mi apellido por el suyo y de mandar sobre mí. 


Beatriz Urdaneta.
@InconformistaBU.

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