Te sueño.... Y me siento tan ilusa.
Te escribo... Y me siento tan poética.
Te siento... Y me siento tan extasiada.
Te espero... Y me siento tan torpe.
Te espero con mi amor guardado en un cofre.
Te observo detalladamente mientras tú observas a los demás.
No sabes que te miro, no sabes que te amo, no sabes lo que guardo.
Me quedo esperándote así, sin más.
Sin recibir nada, sin pedir nada, sin exigir nada.
Y es que nada es lo que tengo y nada es lo que das.
Y mientras intento atraparte, tú buscas evitar.
Te busco incesantemente entre las masas de gente, pero no tengo éxito en ningún lugar.
Me quedo mirándote fijamente una vez más, porque no me queda nada más.
Y es que nada es lo que tengo y nada es lo que das.
Entonces, no me queda más que redundar, que quedarme aquí.
Que empezar nuevamente el ciclo de mi amarga soledad.
De pensarte y enamorarme.
De soñarte e ilusionarme.
De escribirte y sentirme poética.
De sentirte y extasiarme.
De esperarte y sentirme torpe.
No me queda nada más que esto...
Porque nada es lo que tengo y nada es lo que das.

¡¡Pero díselo!! D:
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