Entonces me llama
A las 10 de la noche
Y escucho sollozos
Que quiebran voces.
Me demuestra lo frágil que es
Y me quedo en silencio sin saber que responder.
Cierro los ojos y me imagino frente a él
Y sé, que él hace lo mismo también.
Y así en silencio, pero presentes
Nos trasladamos a un lugar que va mas allá de las paredes.
No es su cuarto, ni el mío.
Es un lugar como el espacio: infinito.
Donde no nos vemos, pero nos sentimos.
Y siendo sombras, nos damos apoyo y cariño.
Varios besos y sonreímos.
Todo eso, hasta quedarnos dormidos
Y volver en la mañana
A la realidad vil
De estar lejos y no poder sentir
Nuestras pieles rozándose
Y aceleradamente el corazón latir.

¿Aló?... Buenas, buenas... Te llamo desde la realidad... Te aseguro que no es tan vil, Beatriz... Tan cierto como una carta de corazones contra una escalera imcompleta.
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