No sé si recuerdas que soy muy detallista, solía decírtelo todo el tiempo.
Y aunque odiaba las matemáticas, irónicamente me encantaba contar.
Y fue así como mi forma de ser tan detallista y mi alocada pasión por contar se unieron.
Y fue así, también como empecé a contar cada vez que me ignorabas...
Cada vez que dejabas de hablarme por hacer algo de tu trabajo...
Cada vez que te decía "ven a acostarte ya, que tengo que contarte algo" y siempre quedabas dormido a mitad de la historia, muchas veces al comienzo.
Cada vez que me decías "cuando necesites algo, llámame" y cada vez que necesité de ti y no atendiste.
También, solía fijarme en como tus expresiones cambiaban con el tiempo, como tus sonrisas se desvanecían cuando estaba a tu lado y como las cosas que solíamos hacer juntos empezaban a aburrirte.
Me fijaba también en como las llamadas a tu celular eran recurrentes y de como el perfume que "usaba tu madre" empezaba a impregnarse en tu ropa, sabiendo los dos muy bien que tu madre era alérgica a ese tipo de olores.
Pero no todo fue mal, ya que me aprendí las excusas y mentiras que nunca más volveré a creer y a reconocer cuando alguien es infiel. Aprendí también que lo que yo creía mis defectos, terminaron siendo mis virtudes.
Aprendí a dejar ir a quien simplemente no quiere estar y finalmente, que es mejor llorar con la verdad que fingir reír con miles de mentiras.
viernes, 19 de julio de 2013
martes, 9 de julio de 2013
Aquí.
Aquí te espero.
Aquí te pienso a diario.
Aquí, es donde me acuesto a soñarte todas las noches.
A imaginar tu regreso.
"Me rompería en la suerte de verte otra vez", me susurra mi canción favorita.
No me importa si es la suerte o el amor lo que te hace volver.
No sé, pero me encantaría verte hacerlo.
Porque aquí te sigo esperando ¿Ya te lo dije?
Lo siento si sueno repetitiva, pero es así cariño.
Yo te espero aquí... En mi cama.
Aquí te pienso a diario.
Aquí, es donde me acuesto a soñarte todas las noches.
A imaginar tu regreso.
"Me rompería en la suerte de verte otra vez", me susurra mi canción favorita.
No me importa si es la suerte o el amor lo que te hace volver.
No sé, pero me encantaría verte hacerlo.
Porque aquí te sigo esperando ¿Ya te lo dije?
Lo siento si sueno repetitiva, pero es así cariño.
Yo te espero aquí... En mi cama.
domingo, 19 de mayo de 2013
Al otro lado de los kilómetros.
Y ahí estás tú, al otro lado de los kilómetros.
Al otro lado del teléfono.
Al otro lado de la pantalla.
Y aquí estoy yo, junto al lado vacío de mi cama.
Junto a este café que me ayuda a calmar la ansiedad de tenerte.
Junto a mi amarga soledad y la constante tristeza que me invade al recordar no tenerte.
Y contesto el teléfono y rompo en llanto, me invade la emoción y la nostalgia.
Quiero verte, quiero golpear los kilómetros y tenerte a mi lado.
Estar a tu lado y que sobren los teléfonos y las pantallas.
Llenar el lado vacío de la cama y cambiar el café por besos.
Cambiar mi amarga soledad y constante tristeza por risas y abrazos.
Dicen que lo bueno se hace esperar y a ti te espero lo necesario.
Con dolor, con ansiedad, con impotencia, pero sigo firme.
Aunque el dolor parezca infinito, nada puede matarme.
Porque sé que al final del abismo estarás tú.
Al otro lado de los kilómetros.
Al otro lado del teléfono.
Al otro lado de la pantalla.
Al otro lado del teléfono.
Al otro lado de la pantalla.
Y aquí estoy yo, junto al lado vacío de mi cama.
Junto a este café que me ayuda a calmar la ansiedad de tenerte.
Junto a mi amarga soledad y la constante tristeza que me invade al recordar no tenerte.
Y contesto el teléfono y rompo en llanto, me invade la emoción y la nostalgia.
Quiero verte, quiero golpear los kilómetros y tenerte a mi lado.
Estar a tu lado y que sobren los teléfonos y las pantallas.
Llenar el lado vacío de la cama y cambiar el café por besos.
Cambiar mi amarga soledad y constante tristeza por risas y abrazos.
Dicen que lo bueno se hace esperar y a ti te espero lo necesario.
Con dolor, con ansiedad, con impotencia, pero sigo firme.
Aunque el dolor parezca infinito, nada puede matarme.
Porque sé que al final del abismo estarás tú.
Al otro lado de los kilómetros.
Al otro lado del teléfono.
Al otro lado de la pantalla.
lunes, 29 de abril de 2013
Nada es lo que tengo y nada es lo que das.
Te pienso... Y me siento tan enamorada.
Te espero con mi amor guardado en un cofre.
Y mientras intento atraparte, tú buscas evitar.
Te busco incesantemente entre las masas de gente, pero no tengo éxito en ningún lugar.
Me quedo mirándote fijamente una vez más, porque no me queda nada más.
Y es que nada es lo que tengo y nada es lo que das.
Entonces, no me queda más que redundar, que quedarme aquí.
Que empezar nuevamente el ciclo de mi amarga soledad.
De pensarte y enamorarme.
De soñarte e ilusionarme.
De escribirte y sentirme poética.
De sentirte y extasiarme.
De esperarte y sentirme torpe.
Te sueño.... Y me siento tan ilusa.
Te escribo... Y me siento tan poética.
Te siento... Y me siento tan extasiada.
Te espero... Y me siento tan torpe.
Te espero con mi amor guardado en un cofre.
Te observo detalladamente mientras tú observas a los demás.
No sabes que te miro, no sabes que te amo, no sabes lo que guardo.
Me quedo esperándote así, sin más.
Sin recibir nada, sin pedir nada, sin exigir nada.
Y es que nada es lo que tengo y nada es lo que das.
Y mientras intento atraparte, tú buscas evitar.
Te busco incesantemente entre las masas de gente, pero no tengo éxito en ningún lugar.
Me quedo mirándote fijamente una vez más, porque no me queda nada más.
Y es que nada es lo que tengo y nada es lo que das.
Entonces, no me queda más que redundar, que quedarme aquí.
Que empezar nuevamente el ciclo de mi amarga soledad.
De pensarte y enamorarme.
De soñarte e ilusionarme.
De escribirte y sentirme poética.
De sentirte y extasiarme.
De esperarte y sentirme torpe.
No me queda nada más que esto...
Porque nada es lo que tengo y nada es lo que das.
miércoles, 27 de marzo de 2013
Un té con sabor a desesperación.
Te espero, no importa cuanto tiempo ha pasado, yo te espero. Espero llegar a mi casa y encontrarte allí con un ramo de rosas enorme o quizás en mi trabajo. Aún sigo frecuentando nuestro restaurant favorito, sólo que ahora voy sola. Llego a pedir un té, un té con sabor a desesperación y un toque de soledad. ¿Y sabes por qué? Porque yo realmente espero encontrarte allí. Espero tropezarme contigo cuando voy de compras o cuando voy a cualquier parte. Desearía por lo menos observarte de lejos. Realmente te espero mi amor ¿Donde estás que no vuelves? Quizás alguien te está dando la felicidad que yo no pude. Vuelve por favor, así sea para decirme que no volverás más, pero vuelve.
Ser yo.
Es triste que ni te imagines que paso horas mirando el teléfono esperando tu llamada. Paso horas mirando por la ventana, con la esperanza de ver tu auto llegar... Aún después de 4 meses. Duele ver que ahora escribes para otra persona y que vas con otra gente ¿Nunca te has detenido a pensar en mi de nuevo? Yo lo hago a diario, paso la mayor parte del tiempo imaginando como sería tu regreso y si el destino nos volviera a unir ¿Has pensado lo grandioso que sería? Supongo que no, me di cuenta de que eres de esos que va por la vida enamorando y olvidando, rápidamente. Para mi desgracia, yo no soy así. Todo cambió de la noche a la mañana y lo peor de todo, es que no puedo olvidarte. He intentado hacer como tú, salir con otras personas, cambiar de ambiente ¿Pero sabes que? No puedo, no he podido, no me siento cómoda... No me siento como me sentía contigo. Todo era tan genial, tan lindo, tan divertido... Contigo era yo y decidiste acabar todo, todo. Quizás ese fue mi problema, ser yo.
jueves, 7 de marzo de 2013
Toca, siente, escucha, mira, huele... Recuerda.
Tócame para sentir que estás ahí.
Tócame para hacerme pensar que estás acariciándome, para ilusionarme una vez más.
Tócame para escuchar tu piel susurrarle un "adiós" a la mía, que pretende ser definitivo.
Siénteme para que te quede un recuerdo de mis caricias por el resto de tu viaje.
Siénteme para que estés seguro de tu decisión.
Siénteme porque es mi manera de decirte adiós.
Mírame para que te des cuenta de que mis lágrimas son reales.
Mírame para que veas todo lo que he callado.
Mírame para que veas que tu ida me consume.
Óyeme para que tengas claro lo que siento.
Óyeme para que sepas lo mucho que te quiero.
Óyeme para no hayan dudas en tu viaje.
Háblame para entender las razones de tu ida.
Háblame para saber que tanto te duele la herida.
Háblame para dejar de insistir en que te quedes.
Huéleme para que mi aroma no se te olvide nunca.
Huéleme para que me reconozcas por mi aroma.
Huéleme para que recuerdes a que olía nuestra cama.
Toca, siente, escucha, mira, huele, pero sobretodo... Recuerda.
domingo, 24 de febrero de 2013
Despedida.
Voy a dejarte un último beso como motivo de agradecimiento y una última rosa, como recuerdo de mi derrota.
Voy a escribirte un último verso con mis labios en tu cuello y a dejarte en la cama una almohada mojada.
Voy a dejarte los recuerdos, para que tengas motivos para cambiar de opinión y a marcar con lapiz labial un mensaje en el espejo.
Voy a dejarte un último "te amo" por si te nace decir un "yo también" y una receta en la nevera que aprendí a hacer recién, por si llega alguien más con quien la quieras comer.
Voy a dejarte todo lo que fue de los dos, sobretodo mi felicidad porque en muchas ocasiones quién me la dio fuiste tú.
Voy a dejarte todo lo que me pidas que te deje: fotografías, retratos, regalos, muebles, lo que quieras.
Pero si hay algo que me llevo yo... Mi dignidad.
sábado, 23 de febrero de 2013
Aprender a resignarme.
Odio sentir la profunda necesidad de ser amada, de sentirme suya o quizás de alguien más, pero sentirme propia de algún "él".
Odio que este vacío y este despecho tan profundo y tan mío, sólo se llene con su silueta y se cure con su sonrisa.
Odio extrañar sus abrazos, su perfume en mi ropa y su beso acompañado de un "Hola amor, te extrañé". Ya no sé si odio o si extraño, ya no sé diferenciar.
Quizás odio porque sigo amando, o quizás extraño por costumbre.
El punto es que aún no aprendo a resignarme. Y ese... Ese es mi gran problema.
Odio que este vacío y este despecho tan profundo y tan mío, sólo se llene con su silueta y se cure con su sonrisa.
Odio extrañar sus abrazos, su perfume en mi ropa y su beso acompañado de un "Hola amor, te extrañé". Ya no sé si odio o si extraño, ya no sé diferenciar.
Quizás odio porque sigo amando, o quizás extraño por costumbre.
El punto es que aún no aprendo a resignarme. Y ese... Ese es mi gran problema.
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